La semana pasada hablamos de colocar azulejos y baldosas y hoy justamente haremos lo contrario. Hoy os enseñamos como tener un suelo de cemento y pintarlo, lo que le dará un toque completamente diferente a tus habitaciones o salones. Una idea muy sencilla y barata para remodelar tu casa.

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Antes que nada, deberemos quitar el suelo actual, ya sean baldosas, azulejos o incluso moqueta. Esto provocará más de uno y de dos agujeros en el suelo. No te preocupes. Una vez hayamos terminado este paso, rellenaremos los agujeros con una mezcla de hormigón rápido. Rellena los agujeros abundantemente, aunque nos pasemos y lo dejaremos secar durante una noche.

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Ahora toca lijar todos los bordes, zócalos… Usa una lijadora de zócalos y papel de lija para desbastar la superfície del suelo. Lija todo el suelo en una direcció, luego barre. Luego lija en dirección opuesta y vuelve a barrer. Por último, vuelve a lijar otra vez y ahora barre, pasa la aspiradora, vuelve a barrer y a pasar la aspiradora. Asegúrate de que no queda nada de polvo ni suciedad. Si no estás seguro, vuelve a repetir el proceso hasta que estés completamente seguro de que no queda NADA de polvo ni restos. Presta especial atención a los bordes donde has pasada la lija al zócalo.
 
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 Una vez hayamos dejado el suelo de cemento preparado, viene lo interesante: pintar. Desde luego, la parte más fácil y entretenida de todo el proceso. Además, acostumbrados a pintar paredes o techos, pintar el suelo nos parecerá coser y cantar. Aún así, no nos despistemos. Para empezar, necesitamos buena pintura. La típica pintura de látex no sirve para pintar el suelo. Necesitamos algo diseñado especialmente para resistir los golpes y el desgaste que sufrirá el suelo. Si no tienes claro qué tipo de pintura utilizar, consulta a un profesional de la pintura o en el lugar donde vayas a adquirir el producto. Es importante comprar el producto adecuado o todo este proyecto no servirá para nada. Posteriormente, la elección del color resulta esencial. Podemos pintar de cualquier color… en este caso, blanco.
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Asegúrate de utilizar un rodillo de microfibras con una pelusa de 5/16 para un acabado suave. Vierte la pintura en la esquina más alejada de la puerta. Echa una cantidad parecida al tamaño de un plato de comida. Si tienes armarios en la habitación, empieza por esa zona.

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Mueve el rodillo de la misma manera que lo harías en una pared, siguiendo un patrón de “W”. Asegúrate de no dejar pegotes. En las zonas donde había agujeros deberemos pasar más veces, ya que absorben más la pintura.

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Dejaremos que la primera capa repose unas pocas horas. Una vez está seco, pintamos la segunda capa siguiendo el mismo patrón. Normalmente no necesitarás más de dos capas, pero si lo haces, recuerda dejar reposar cada capa el tiempo necesario.

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Si vas a colocar en una capa superior, espera 24 horas antes de hacerlo para que tu pintura se seque. Puedes utilizar un sellador de cemento. No uses poliuretano en la parte superior del suelo, sobre todo si has utilizado pintura blanca o tu suelo tendrá un aspecto amarillento.

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Dejaremos otras 24 horas para que termine de secarse y esperaremos 72 horas para amueblar de nuevo la habitación, salón, etc.

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¡Ya está! Aquí puedes ver el resultado final, con la alfombra al lado y también la habitación entera.

Imágenes e idea via Vintage Revivals